¿ De dónde vienen las plumas? 

Las plumas proceden de distintos lugares, pero siempre nos aseguramos que no exista sufrimiento animal.

Recolectamos las plumas de protectoras avícolas y centros de recuperación de aves. Lugares que cuidan a aves que por algún motivo no son autosuficientes. Las cuidan, las alimentan y, cuando pueden volver a valerse por sí mismas, las dejan en libertad.

También donamos una parte de nuestras ventas a asociaciones como “Ave Tropic”, una entidad sin ánimo de lucro que salvaguarda el bienestar de las psitácidas que viven en condiciones de cautividad. Además contribuyen a a la conservación de aquellas que hacen lo propio en vida silvestre. Se esfuerzan en que la sociedad conozca la biología de las especies y de como los seres humanos estamos interfiriendo de forma negativa en estos ecosistemas.

Otra asociación que nos dona las plumas que van cayendo de sus aves es “Vuelo Alto Cetrería”, donde se realizan terapias asistidas con animales que incluyen aves rapaces. Mediante la Educación Ambiental con aves, dan a conocer sus necesidades y las de su entorno.

Además, algunos particulares que están en contacto con aves nos guardan las plumas que éstas desprenden con la muda en las épocas cálidas y nos las mandan para que trabajemos con ellas. Por ejemplo, personas que viven en el campo y tienen gallinas para consumir sus propios huevos.

 

¿Cómo cuidar mis piezas con plumas? 

Las plumas son fuertes y frágiles a la vez. También las hay rígidas y flexibles. En el caso de las flexibles, como las de gallina o gallo por ejemplo, no requieren cuidados específicos. Con las plumas rígidas, como las de guacamayo o faisán, hay que tener un poco más de cuidado. Sobre todo evita dormir con ellas o aplastarlas.

Como mejor se conservan nuestras piezas es colgándolas. Con que te acuerdes de colgarlas antes de meterte en la ducha o ir a dormir es suficiente. Si viajas, guárdalas en el envase con el que te llegó a casa. Si lo has perdido, puedes guardarlas entre las páginas de un libro o en cualquier superficie en la que te asegures que no se aplastarán.

En caso de que no hayas podido poner en práctica estos consejos y tus plumas se hayan despeinado, puedes poner agua a hervir, pasarlas por el vapor que se genere y peinarlas hacia abajo con tus dedos y por último colgarlas para que se sequen. Así recuperarán su forma original.

 

Si tienes cualquier otra duda, no dudes en contactar con nosotras. Estaremos encantadas de ayudarte.