Descripción
El ave fénix es una emblemática criatura de fuego que es capaz de elevarse majestuosamente desde las cenizas de su propia destrucción.
Inspirado en esta criatura mitológica, nació este pendiente, que es todo personalidad. Representa el carácter natural, la fuerza de la naturaleza que está en nosotras cuando damos a luz, cuando superamos un duelo y volvemos a empezar. Con la belleza y la barbarie de un volcán en erupción, o silenciosa y lenta como la de la semilla al brotar.
Los colores cálidos, que van del marrón profundo al beige casi luminoso, se entrelazan como si narraran diferentes capítulos de una misma historia: la de un día que empieza tibio, se vuelve intenso y termina suave.
Este colgante toma su nombre de ese momento en el que, después de una etapa difícil, una explosión, algo en uno vuelve a encenderse sin hacer ruido. Sus tonos tierra —cálidos, variados, casi como brasas apagadas que guardan un reflejo— cuentan precisamente eso: que resurgimos del dolor, cada una a su ritmo, siempre.
Las plumas largas caen como rastros de lo que quedó atrás, mientras que las más claras, casi doradas, sugieren el inicio de algo que empieza a levantarse.
Para quienes saben que renacer no siempre es un estallido: a veces es solo un leve movimiento hacia adelante.
Te llegará a casa envuelto en un envase hecho a mano con materiales reciclados.
Plumas libres de sufrimiento animal.
Venta individual
Medida: 35 cm.









