Descripción
Este pendiente nace de la delicadeza extrema: una pieza larga, etérea, que parece moverse incluso cuando no hay aire que lo mezca.
En la parte superior, una labradorita de brillo plateado-verdoso actúa como corazón de la creación, irradiando destellos cambiantes que recuerdan al reflejo de la luna sobre el agua. Desde ella caen plumas finas y alargadas en tonos naturales, que se despliegan como un velo.
El resultado es una joya que no adorna: envuelve, acompaña y transforma la presencia de quien la lleva.
Cada elemento ha sido trabajado a mano, respetando las formas orgánicas y las variaciones únicas de las plumas y la piedra.
La labradorita aporta no solo belleza, sino también su energía característica: se dice que es una piedra protectora y de intuición, capaz de reforzar la conexión con la propia creatividad y de calmar la mente en momentos de cambio.
Combinada con la ligereza de las plumas, la pieza adquiere un aura casi ritual, pensada para quienes buscan accesorios que no solo embellezcan, sino que cuenten algo de su mundo interior.
Un pendiente para quien aprecia la elegancia que fluye, la artesanía que respira y ese lujo silencioso.
Venta individual.
Te llegará a casa envuelto en un envase hecho a mano con materiales reciclados.
Plumas libres de sufrimiento animal.









